miércoles, 29 de octubre de 2008

Ecosistemas en Honduras en peligro de Extinción




Arrecife coralino hondureño en peligro de extinción

El uso de métodos inadecuados en la actividad pesquera y el agua contaminada arrastrada por los ríos hasta el mar, son algunos de los factores que amenazan la vida coralina en las costas de Honduras. La devastadora acción del hombre sobre las bondades de la naturaleza podría culminar con el colapso del más complejo y diverso sistema del medio marino.
En él habitan miles de especies que representan a todos los grupos de organismos marinos existentes. Su diversidad es comparable a la de las selvas altas y es, probablemente, el más productivo del mundo en términos de biomasa. El secretario ejecutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), Mauricio Castro, aseguró que la deforestación, la contaminación, el calentamiento global, la sobre explotación y la construcción de caminos constituyen presiones para los arrecifes. La deforestación y las construcciones envían toneladas de tierra al mar, a través de los ríos y otras vías acuáticas, mientras los sedimentos cubren y sofocan el arrecife, matan a los corales y destruyen los criaderos de peces. Cuando los bosques son reemplazados por fincas, industrias, hoteles y casas, los arrecifes vecinos reciben contaminantes mortales, tales como químicos y aguas negras descargadas al océano, explicó Castro.Los científicos han demostrado que los arrecifes de coral son muy sensibles a los cambios de las temperaturas del agua, por tanto, al calentarse los océanos más de lo usual, ellos sufren un fenómeno de estrés conocido como "blanqueamiento coralino". Mauricio Castro especificó que los corales se pueden recuperar a veces del proceso, pero en casos extremos, mueren. Durante las últimas dos décadas han aumentado, de manera sustancial, los informes sobre el "blanqueamiento coralino", sentenció. Algunos entendidos en el tema acusan a los fenómenos meteorológicos conocidos como El Niño y al cambio climático global, del aumento de las temperaturas en la superficie de los océanos. Sin embargo, la mayoría de las discusiones internacionales sobre el deterioro ambiental se han concentrado en el uso indebido de la tierra, los bosques y las tecnologías limpias, pero el impacto en el ambiente marino hasta ahora ha sido ignorado. Es sabido que los arrecifes de coral, alrededor de todo el mundo, serán los primeros ecosistemas que perderemos debido a los efectos del cambio climático y las manos del hombre. Resulta difícil promover su conservación, ya que, según Mauricio Castro, el arrecife es un concepto, no una realidad palpable para la mayoría de los que disfrutan de su belleza. El segundo arrecife coralino más grande del mundo se encuentra en el mar Caribe y se extiende por más de 700 kilómetros desde la península de Yucatán hasta las Islas de la Bahía, en la costa de Honduras. Pese a medir sólo un tercio de la extensión de la Gran Barrera de Australia, una de las mayores del mundo, alberga gran diversidad de organismos, incluidos 60 tipos de corales y más de 500 especies de peces. En 1998, el Fondo Mundial para la Naturaleza (FMN) identificó al arrecife del caribe mesoamericano como un ecosistema prioritario y una ecorregión de importancia global. La entidad comenzó un proyecto de conservación, patrocinado por diversas fundaciones ecologistas y ejecutado en cooperación con grupos y gobiernos locales de México, Belice, Guatemala y Honduras, cuyas costas orientales se extienden frente al extenso arrecife. La coordinadora de FMN en Guatemala, Sylvia Marín, explicó que el objetivo de ese programa es asociarse con otras organizaciones locales, las cuales deseen trabajar y traducir su esfuerzo en acciones concretas. Marín dijo que la experiencia particular facilitó un acuerdo bilateral entre pescadores y administradores de la Reserva de la Biósfera del Banco Chinchorro, en las aguas cercanas a la costa sur oriental de la península de Yucatán. Banco Chinchorro es el arrecife más rico de México, en el cual se alojan 95 clases de coral y es el sitio de reproducción de más de 200 especies de peces. Sus lagunas y playas también son un importante hábitat para aves locales y migratorias y tres especies de tortugas marinas, en peligro de extinción. La pesca ilegal en la reserva se ha reducido mucho, pero FMN continúa trabajando en obtener certificaciones para los pescadores de langostas que siguen las rigurosas regulaciones y aseguran que las poblaciones de estos valiosos crustáceos no sean destruidas. Más hacia el norte de Yucatán, se ha iniciado un estudio de tendencias del desarrollo del turismo costero en Cancún y otros destinos populares del estado de Quintana Roo. En Cayos Cochinos, un archipiélago de pequeñas islas en las aguas costeras del Caribe Hondureño, FMN labora con la Fundación Nacional para los Arrecifes Coralinos. El grupo conservacionista, las autoridades y los pobladores de esa nación llevan a cabo múltiples ideas con el fin de manejar este rico ecosistema y las actividades de pesca de pequeña escala. Según Adoni Cubas, director de la Fundación, el arrecife es sumamente importante a nivel nacional, debido a que atrae muchos turistas. También, añadió, existen comunidades de grupos étnicos garífuna y miskitos que dependen mucho de las actividades pesqueras. Al norte guatemalteco, FMN capacita especialistas en el manejo de los humedales costeros o bosques de mangles, ya que la relativamente pequeña porción de costa caribeña está cubierta de ricos estuarios y pantanos. A pesar del inmenso valor económico que tiene el Arrecife del Caribe Mesoamericano para la comunidad de la región, en términos de pesca y turismo, es necesario hacer extensivo el cuidado del entorno. No importan los trabajos de FMN y de CCAD sin el compromiso de los cuatro gobiernos implicados en la conservación del hogar de los corales. Si los recursos para mantener la región no están enfocados en el cuidado de la tierra, el bosque y las adecuadas políticas agrícolas, entonces estaremos trabajando en vano, dicen los expertos. El cuidado de los recursos del mar y del medio ambiente no son aún el plato fuerte en las discusiones regionales, pues todavía constituyen una cuarta o quinta prioridad.